¿Que soy?
¿Exactamente en que me he convertido? Honestamente ya no reconozco quien soy o que soy. ¿Soy una persona? Probablemente, soy un hombre cuyo nombre se ignora. ¿Pero eso en que me convierte? ¿En algo con valor? Lo dudo. No hay nada en este lugar que le pueda otorgar valor a algo como yo. Solo soy… yo. Un ente, sin propósito, sin motivos. Una herramienta. El mundo y el destino me utilizan para cumplir su voluntad, aunque yo no sé con qué fin lo hacen. Desconozco que piensan lograr conmigo y de verdad también desconozco por qué se molestaron en crear algo como yo. Sin embargo aquí estoy, siendo yo, viviendo, sufriendo por capricho del destino. Y con nadie me puedo quejar. ¿Es tan triste no? Algo tan lastimero como yo, quejándose. ¿Dónde se ha visto? ¿Con que derecho lo hago?
Alguien debería callarme. Terminar con mi lloriqueo. Pero no creo que alguien me estime lo suficiente para hacer eso. Después de todo, yo me lo gané, al construir estos muros a mi alrededor. Creí que me defenderían pero me equivoqué. Se volvieron mi prisión. ¡Me volví prisionero! ¿Cuándo demonios pasó eso? Y lo más importante, ¿Por qué deje que pasara? Eso me lleva a concluir que, soy un estúpido. Espera… ¡Ahora sé qué soy! Vaya avance, creo que esto no fue una pérdida de tiempo después de todo… ¿o sí? Pero aún me molesta la incógnita de mi motivo para existir. ¡No sirvo! ¿Por qué demonios sigo aquí? ¿Por qué la vida no me ha desechado como ha hecho con muchos otros? Tengo mala suerte… eso debe ser. ¿O acaso tengo mal humor? ¿O hambre? No sé, creo que nunca he sabido nada. Y si alguna vez lo hice, para mi pasó desapercibido. Si eso debe ser.
No recuerdo como llegue hasta esto. O tal vez sí, pero lo ignoro a drede. Puede decirse que soy “el producto lógico de mi pasado”, pero ¿qué lógica hay en esto? Creo que, era feliz. ¡Si mi mente me dice que eso solía ser! Y luego llego algo, ¿como le dicen? Ah, sí. Realidad, si esa… cosa, me despertó del bello sueño que es la comodidad, la paz y la despreocupación. Y me mostró una nueva faceta del mundo. Un mundo vasto en el que somos algo miserablemente pequeño. Y que si deseas ser “alguien” de alguna manera debes aplastar a los demás. Así funcionaba. O creo que eso lo leí en algún lado. O creo que lo escuche de alguien. Ah pero ¿qué digo? Como voy a creer en lo que dice la gente, si no creo en mí mismo. ¿O solía creer? De cualquier manera, ¿por qué he de creer en algo? ¿Es necesario hacerlo? Ah ya no lo sé, de hecho nunca supe nada. Pero es mejor que termine con esta comedia barata y me vaya a hacer algo productivo. ¿Tal vez el destino quiere que vaya por una galleta, o desea que me siga lastimando como la alimaña sin fe que soy? Da igual, de todos modos, la perra no me dejará ir en un rato.